| El mundo parece haber entrado en una carrera bélica de la que nadie sabe bien como se saldrá. Miles de años atrás, el calendario de la civilización Maya nos hacía una profecía al respecto, que es importante conocer para que, individualmente, hagamos todo lo posible por cambiar el curso de la historia.Esta Profecía nos habla de esperanza y del amanecer de la Galaxia, nos aclara que sólo a través de nuestro esfuerzo, podemos encontrar la paz interior, para ser elegidos depositarios de un nuevo sentido, que nos reintegrará como un solo organismo gigantesco, en un Universo de paz y de armonía.
La humanidad vive una época de cambio esperada por todas las culturas indígenas de la Tierra, que la ven como algo precioso, comprensible y como parte del proceso evolutivo del Universo. A diferencia, para la civilización occidental, esta época de cambios ha sido motivo de sorpresa y miedo, pues los libros y las fuentes originales que preparaban al hombre, y explicaban el proceso, se han perdido. En el año 325 d.C., el Emperador Constantino reunió al Concilio de Nicea, para acordar cuáles textos sagrados de la Biblia, serían válidos, dentro de una nueva religión cristiana a ser aceptada por el Estado. Así, eliminaron 25 textos bíblicos y más de 20 documentos de soporte, entre ellos, el Libro de Enoc. Los aprobados fueron reinterpretados y condensados, convirtiéndose en lo que hoy conocemos como “La Sagrada Biblia”.
Esta nueva forma de compartir conocimientos, será como un Internet a nivel mental, que multiplicará exponencialmente la velocidad de los descubrimientos y se crearán sinergias nunca imaginadas. Se acabarán los juicios, así como los valores morales que coincidentemente, cambian según las épocas, como la moda. Se comprenderá que todos los actos en la vida, son una manera de alcanzar una mayor comprensión y armonía. El respeto será el elemento central y fundamental de la cultura, transformando al individuo, a la comunidad, colocando a la humanidad en la posibilidad de expandirse por la Galaxia. Las manifestaciones artísticas, las ocupaciones estéticas, así como las actividades recreativas comunitarias, ocuparán la mente del ser humano. Miles de años basados en la separación entre los seres humanos, adorando a un Dios lejano, que juzga y castiga, se transformarán para siempre.
El hombre vivirá la “Primavera Galáctica”, junto al florecimiento de una nueva realidad basada en la reintegración, en la unidad con Dios, con la vida, con el Planeta Viviente y con todos los seres humanos. En esta época comprenderemos que somos parte integral de un único organismo gigantesco y nos conectaremos con la Tierra, los unos con los otros, con nuestro Sol y con la Galaxia entera. Todos los hombres comprenderán que los reinos mineral, vegetal, animal, así como toda la materia esparcida por todo el Universo, a todas las escalas, desde un átomo hasta una Galaxia, son seres vivos y con una conciencia más evolucionada.
Según los mayas, a partir del sábado 22 de diciembre del año 2012, todas las relaciones estarán basadas en la tolerancia y la flexibilidad, pues el hombre sentirá a los otros hombres, como otra parte de sí mismo. Los mayas expresaban ese concepto de unidad en su saludo diario; “Imna kesh” que significa: “yo soy otro tú”; saludo al que contestaban “Alaken” que significa: “Tú eres otro yo”. En sus calendarios dejaron dicho que, esta época que estamos atravesando, es el final de miles de años de invierno y oscuridad, donde la evolución espiritual se lograba a través del miedo y del sufrimiento.
Bajo este mecanismo evolutivo, el hombre evolucionaba porque al saturarse de sufrimiento, encontraba la fuerza necesaria para cambiar; cuando cambiaba, comprendía la inutilidad de su posición anterior, liberándose de una limitación que él mismo se había impuesto. Esta ha sido la fórmula de “contraste inverso” utilizada por el Universo, para lograr que los seres humanos evolucionen, volviéndose cada vez más tolerantes y flexibles, pues sólo así, logran encontrar su paz interior. El hombre nace en un Universo aparentemente caótico; se ha necesitado el desequilibrio para apreciar y reconocer el equilibrio; también, se ha necesitado el sufrimiento para aprender la importancia del amor y de la paz; entonces, el caos aparente es el resultado de la sabiduría divina.
El Espíritu se encarna en la materia, en una sociedad con seres en distintos niveles de evolución; aquí vive una serie de experiencias que lo llevan a comprender la creación. Los hombres nacen inocentes, sin experiencia, vulnerables, destructibles y contaminables; no se sufre porque nada lo ha afectado al hombre. Se vive a través de situaciones que, por inexperiencia o ignorancia, producen sufrimiento; la saturación del sufrimiento hace cambiar al hombre y le da la comprensión acerca de los resultados y las consecuencias de sus actos. Con esta comprensión puede decidir libremente si desea o no repetir una experiencia.
Al salir el Sol, frente al Palacio, el Rey le dice al enano, que debe escoger un material para realizar una estatua, que se pondría frente a la suya, en un enorme fuego. El Rey ordena a su séquito, realizar su propia estatua en oro puro. El enano decide hacer su figura en el barro rojo de la piedra del Mayab y, alrededor de las dos estatuas, se prende un enorme fuego que arde por horas. Al caer la tarde y apagarse el fuego, se encuentra la estatua del Rey, derretida junto a la figura del enano, erguida al “rojo vivo”. El Rey, sin dudar su desconsuelo, ordena la Tercera Prueba para la mañana siguiente. Contra la cabeza del enano deberán romperse 40 cocos y, si a esta prueba, el enano sobrevivía, entonces, le tocaría el turno a él, de resistir la misma prueba.
Al día siguiente, el enano resistió en su cabeza la rotura de los cocos; sin embargo, el Rey muere con el primer intento. Entonces, la anciana y el enano le anuncian al pueblo que, durante 3 días, una intensa niebla cubriría el Mayab, al final de los cuales, se materializaría un regalo de los dioses para todo el pueblo. A los tres días, entre los árboles cubiertos por la niebla, aparece una ciudad blanca de paredes labradas, con hermosos palacios, pirámides y patios. Uxmal, ciudad regalo de los dioses, orgullo de los mayas, la cual, se la ha estado viendo, a lo largo de esta historia.
En estos Siete Capítulos se ha visto la Cosmovisión Maya y la evolución del Universo, así como los mensajes de alerta y de esperanza que, contenidos en Siete Profecías, los mayas dejaron para todos los habitantes de la Tierra, particularmente, para esta época.
FIN DE LA SÉPTIMA PROFECÍA
- La Paz – Bolivia
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